lunes, 19 de octubre de 2015

¡Es lo que hay!

Creo, que es una de las frases que más puedo detestar y odiar.

Ante la injusticia, la  tiranía, la desfachatez de actos detestables, a ojos de cualquier corazón, ante la muerte de nuestros derechos, nuestra normalizada respuesta a estos hechos, la frase de la mayoría de la sociedad: Es lo que hay.

Pues me niego. Me niego a ser obediente de la indecencia, a menospreciar el sentido común, a seguir la pauta del capitalismo, a ser sumiso de las órdenes de estas instituciones corrompidas, me niego a ser un esclavo más, a ser educado y guiado por la patronal, me niego a no ser yo. 

Me niego a seguir viendo como Israel, masacra, aniquila e invade Palestina, como el 1% de la población tendrá más capital que el 99% restante, a ver como el hombre trata a la mujer en pleno siglo XXI, a sufrir como las élites manejan y manipulan a la sociedad, a horrorizarme por ver como los gobernantes desangran a sus propios ciudadanos, y quedarme perplejo al ver a esos mismos ciudadanos volver a votar a esos mismos gobernantes, a ver como el pueblo cae en la incultura generalizada, a observar como deforestamos nuestros bosques, destrozamos nuestras tierras, cómo aniquilamos cualquier animal, no porque lo necesitemos, sino porque podemos. Me niego a seguir viendo como el primer mundo avanza sin obstáculo alguno, mientras el tercero se desnutre por el camino. Pero es lo que hay ¿no?.

Me fijo en nuestra insignia, "el progreso", escucho una y otra vez que hay que avanzar, sino la raza humana desaparecería. Pues bien, prefiero desaparecer, que ser participe de esta inhumana, codiciosa, conquistadora, aterradora e injusta sociedad. Y aquí, no me sirven ya las hipócritas e irrisorias divulgaciones de la ya conocida ley de supervivencia, no me sirve. Se puede sobrevivir de otro modo, estoy seguro.

Y me sigo cuestionando ¿en qué estamos avanzando? Avanzamos en crear enfermedades, en tecnología obtusa, cuya mayor finalidad es mantener a la población ciega, sorda y muda ante las desgracias y acometimientos que vemos diariamente, avanzamos en nuevas armas que destruyen cuerpos y desgarran almas inocentes. Progresamos dados de la mano de los mercados, de las deudas impagables, en la conciencia de que no somos humanos, que solamente somos números, progresamos junto a la desigualdad, al racismo, a la homofóbia, la avaricia, el superiorismo, los imperialismos, avanzamos al son del sonido de la caja registradora, hasta ver dónde culmina la capacidad humana, sin fijarnos en lo que dejamos atrás y las consecuencias para lograrlo. Pero somos así, es lo que hay.

Y me vuelvo a negar a creer que no hay solución, que el resto es utopía. Pues si la ética, la libertad, el sentido común, la justicia, la igualdad, es utopía, llámenme loco, pero ese creo que es el buen camino. Platón pensaba eso, algo de razón tendría ¿no?.

Por eso, vuelvo a mencionar que no seré preso de esa frase. No puede ser la excusa para seguir "viviendo nuestra vida" sin hacer nada. Pues vida sólo hay una, y yo, al menos no quiero vivirla siendo partícipe de días, horas, minutos y segundos llenos de inmoralidad, injusticia y crueldad extrema, obedeciendo a estados coercitivos. 

Y ahora, con o sin vuestro permiso, le doy al play para ver Pulp Fiction, para poder adentrarme en la mente de Tarantino, y desconectar de esta falsa realidad.

@kupyranger

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